miércoles, 17 de junio de 2015

¿Qué le diré a mis hijos?

Hace días quería escribir estas líneas, pensando en el escenario político que vive nuestro país, República Dominicana, y en el futuro que le espera a nuestra nación.

Hoy día sabemos por la historia cómo lucharon los trinitarios por la independencia dominicana, cómo se llevó a cabo la guerra de la reconquista en la que todos participaron; nuestros padres y abuelos nos cuentan  cómo gente común se unía a luchas populares para acabar con gobernantes corruptos, la gente era rebelde y aguerrida, y no se conformaba con las mentiras que les proporcionaban, formaban resistencia, y arriesgaban su vida por el bien de la nación. Conocemos cómo se dio la gesta heroica del movimiento 14 de junio para derrocar a Trujillo, la lucha clandestina de las hermanas Mirabal, las luchas de jóvenes en la UASD del tiempo de Balaguer, los cuchucientos enfrentamientos que tuvieron que ocurrir, y la gente que tuvo que morir para darnos lo que hoy tenemos: una patria y una democracia. .

Pensando en lo que nos decían de niños y lo que hoy contamos, me pregunto: ¿qué le diré yo a mis hijos y nietos cuando me pregunten sobre mi tiempo? ¿qué tendré para contarles? Les diré, que en mi tiempo se tenían las redes sociales para expresarse libremente, pero las protestas no llegaban lejos; se tenía el Frente Amplio de Lucha Popular, pero su alcance era mínimo; se tenía un Padre Rogelio, pero solo uno; se tenía la posibilidad de hacer campañas mediáticas gigantes, pero el dinero y los intereses eran más poderosos que el deseo del bien común y del cambio; se tenía un ritmo casi autónomo y pegajoso llamado dembow, pero sus exponentes nunca tocaban temas de cambio social y nunca criticaron nada del sistema. La gente vivía entretenida en los sucesos de la vida de los raperos y famosos, desviaban la mirada con cualquier noticia curiosa que opacara un hecho de importancia, y encima de toda esa indiferencia y quietud, teníamos un pueblo que no leía ni conocía su historia, con una memoria muy pero muy mala, que era capaz de condenar a cuatro años de atraso al país a cambio de trescientos pesos o la comida de un día (repetido mil veces en años anteriores).

Hoy escuchaba el discurso del presidente Danilo Medina, mientras decía "hoy más que nunca, podemos transformar nuestro país real, en aquel país de los sueños de nuestros abuelos y nuestros padres, un país en el que vamos a ser cada vez más fuertes y más felices, junto a nuestros hijos y nuestros nietos" refiriéndose a lo que haría si le concedemos cuatro años más, y me pregunto: ¿será que el país que soñaban nuestros antepasados era un país lleno hasta el borde de funcionarios corruptos, en el que no se hace justicia con los ladrones del estado, en el que la delincuencia tiene a sus ciudadanos sufriendo delirios y paranoia,  y en el que la seguridad social no ampara a los más pobres? porque eso es lo que ha permanecido durante sus tres años de gobierno y, ¿será que el país que yo sueño para mis hijos y nietos, es así?

Si ese es el país que soñamos, entonces lo estamos haciendo bien, quedándonos de brazos cruzados, sin unirnos a ninguna organización política o de oposición, sin hacer resistencia alguna, haciéndonos indiferentes frente a la realidad política de nuestro país, y no luchando. Con esa preocupación sobre el futuro que estamos construyendo, ahora más que nunca, me pregunto: cuando me cuestionen sobre cómo era la sociedad de mi tiempo y qué hice yo para mejorarla, ¿qué le diré a mis hijos?

5 comentarios:

  1. Excelente manera de iniciar un Blog. Cuenta con un lector.

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  2. Muy buen artículo. Me lo disfruté de principio a fin. Sin desperdicios. Sigue así hermosa. Un abrazo.

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  3. Waoo adilsa tu si que pones loas cosas donde van excelente los periodico necesitan talento comontu tqm tu primo que extraña su pais

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